miércoles, 11 de abril de 2018

5 claves para dominar las preocupaciones y la ansiedad

hombre pensando mirando abajo preocupado
 
 

Buscar solución y actuar, no agitarse por naderías, alegrarse de lo que se tiene, hacer el bien a pesar de las críticas y confiar en Dios


Preocuparse puede ser útil cuando este le impulsa a tomar una acción inmediata y resolver un problema. Pero si usted está preocupado por un "qué pasaría si" o "si me sucede esto", entonces, la preocupación puede convertirse en un gran problema.
Dudas implacables y temores que asaltan la mente pueden llegar a ser verdaderamente paralizante. Ellos pueden minar su energía emocional, envíando sus niveles de ansiedad y angustia muy encima de lo normal, interfiriendo así con su vida diaria. Uno puede llegar a sentir completamente tocando fondo, atrapado y sin salida.
La preocupación en exceso puede incluso ahogar sus sueños, frustrar todas sus cosas presentes y hacer que sus relaciones con los demás se vean afectada drásticamente, también. A nadie le gusta estar cerca de un profeta del pesimismo.
Pero, la preocupación crónica a es un mal hábito que puede romperse. Usted puede entrenar su alma, su corazón, su mente y su espíritu para mantener la calma y ver la vida desde una perspectiva más esperanzadora y con mucho más fe.
En un fragmento del libro de Relaciones Humanas, del Obispo Rogelio Sánchez, podemos encontrar algunas formas para enfrentar las preocupaciones. Sin ningún orden en particular

1.- Preocupaciones presentes

Si nuestra preocupación es por algo presente, es útil el analizar cuidadosamente el problema, luego buscar lo que se puede hacer para solucionarlo, y finalmente decidirse por alguno de los medios que aparecen.

2.- No hacer grande lo pequeño

No agitarse por naderías. Válgase de aquel dicho popular: “Más se perdió en el diluvio”. Puede que le esté dando a ese problema mayor tiempo del que realmente requiere. Puede ue usted esté alimentando una ardilla con comida para elefante. Deténgase. Mire el problema de raíz. Evalúe el problema y tome nota de cómo resolverlo.

3.- Alegrarnos de lo que tenemos

No prestar atención fija en lo que no tenemos y que quizá ni falta nos hace. Muchas de nuestras exigencias no nos hacen felices, solo crean servidumbres y preocupaciones.

4.- No hagamos caso de críticas, calumnias o burlas.

Hagamos el bien y dejemos que critiquen, pues las críticas siempre existirán. Es frecuentemente que se critique a personas que valen y precisamente porque algo se están destacando. También a Cristo lo criticaron y aun lo traicionó un amigo. Que las críticas nos ayuden a perfeccionarnos, tómelas para bien

5.- Poner todo en las manos de Dios

El encomendarse a Dios y confiar en su poder y en su amor a nosotros, disipa muchas preocupaciones. La oración confiada es de lo mejores medio para tranquilizar en los problemas y para resolverlos mejor. Cristo sufría en el huerto de los olivos y le dio fortaleza.

Un consejo extra

Aunque el ejercicio en realidad no puede llegar a resolver los problemas que están causando que se sienta usted ansioso, participar en alguna actividad deportiva y tomar un descanso de esas preocupaciones puede relajar su mente y su cuerpo y hacer que piense luego de una forma más clara
Te invitamos a que en tus momentos de preocupación te dirijas a Dios orando con el salmo 33:
“Bendeciré en todo tiempo a Dios, sin cesar en mi boca su alabanza; Ensalzad conmigo a Dios, exaltemos juntos su nombre.
Consulté a Dios y me respondió: me libró de todos mis temores. Si grita el pobre, Dios lo escucha, y lo salva de todas sus angustias.
El ángel de Dios pone su tienda en torno a sus adeptos y los libra. Gustad y ved lo bueno que es Dios, dichoso el hombre que se acoge a él.
Respetad a Dios, santos suyos, que a quienes le temen nada les falta. Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan a Dios de ningún bien carecen.
Huye del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.
Los ojos de Dios sobre los justos, sus oídos escuchan sus gritos. Cuando gritan, Dios los oye y los libra de sus angustias;
Dios está cerca de los desanimados, él salva a los espíritus hundidos. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Dios”.

pildorasdefe.net

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